martes, 20 de abril de 2010

Los derechos del funcionario

En una larga espera, estando en el segundo puesto de la cola para tomar cita con el médico, por fin llega el momento de anotarse en la "lista anticoleo" y como de costumbre en este tipo de situaciones comienza un pandemonio para poner orden en el proceso, y luego de unos cuantos gritos y regaños por parte de la enfermera se da inicio a escribir los nombres en la lista. Es justo en ese momento cuando se acerca alguien con una nota que entrega a dicha enfermera...
¿Su nombre? - pregunta la enfermera al señor en el primer puesto-.
Juan Pérez - responde el señor -.
Juan... - dice la enfermera mientras anota en la lista - ¿Y el suyo señora?
Zoar Jiménez - Respondo -.
Zoar... - dice, al mismo tiempo que anota el nombre escrito en la nota que antes le han entregado -.
¡Es Zoar, no Ana, señora! - Le digo -.
Si, ya le he escuchado - Refuta -.
Debe anotarme en el segundo lugar pues es allí donde me corresponde - Le respondo -.
No, esta es una amiga que he anotado yo, y usted viene después - Dijo muy descaradamente -.
¿Ese es el orden que hace un momento estaba exigiendo que mantuviesen las personas en la cola? ¿Qué derecho tiene de anotar a alguien que ni siquiera está aquí? - Le aclaro -.
Luego de otras aclaratorias la enfermera procede a tachar a "Ana" y a poner Zoar en el segundo lugar. No sin antes colocar en el tercer luar a "Ana" su amiga.

¿Cuántas veces vivimos tropelías de este tipo en cuanta institución pública visitamos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ShareThis